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Dimensiòn psicosocial de la identidad

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 Dimensiòn psicosocial de la identidad

 

P

ara el psicoanalista Erik Erikson el desarrollo de la identidad psicosocial  ( conocimiento y comprensión de si mismo en función de los demás) es la resultante de influencias sociales y culturales, junto a la madurez progresiva del individuo. La identidad psicosocial depende de la interacciòn, de la comprensión  y reconocimiento mutuos, y del conocimiento de sí mismo como miembro de la sociedad.

 

La “ Identidad del yo ” según Erikson

 

   Define esta última como una especie de " po­laridad creadora de lo que uno siente que es y de lo que los demás aceptan que uno es. “La identidad del yo” implica más que el mero hecho de la exis­tencia, implicado en la " identidad personal", porque consiste en la captación subjetiva de una iden­tidad y continuidad internas que coinciden con la identidad y continuidad del significado que el su­jeto tiene para los otros. En otras palabras, el in­dividuo que ha alcanzado la identidad del yo siente que pertenece a su grupo, que su pasado tiene signi­ficado en términos de su futuro, y viceversa.

Erikson habla de fases evolutivas o edades de la vida, con crisis o conflictos tìpicos a resolver y que se describen como sigue:

Fase I : “La posibilidad de confiar”

 

   Abarca los primeros 18 meses de vida. La crisis a resolver es entre el sentimiento de confianza vs sentimiento de desconfianza. Del logro de la confianza básica depende el sentimiento de esperanza. Este sentimiento surge de las comodidades materiales y afectivas positivas, pero coexiste con sentimientos de incertidumbre si predomina la insatisfacción: es cuando se fija la desconfianza básica o expectativas temerosas. Entonces, fundada en experiencias positivas o negativas, se juega la capacidad  para tener confianza o la desconfianza básica. Constituyen la base de desarrollos posteriores.

 

Fase II: “Hacia la independencia y autonomía “

  

   De los 18 meses a tres años. El conflicto típico es entre autonomía vs. Vergüenza y duda. El niño desarrolla su sentido de autonomía  e independencia. Aprende a afirmar su voluntad. Si encuentra un clima apropiada, incrementa sus logros o puede expresar vergüenza y duda, si encuentra resistencia o desaprobación. La sobreprotecciòn impide el camino hacia la autoafirmaciòn. Tampoco la posesividad adulta puede facilitar su desarrollo, pero sí un control relativo, sin caer en el descuido.

 

Fase III: “Juegos, iniciativas e identidad “

 

   Entre los tres y seis años. El conflicto típico es entre iniciativa vs culpas. Abarca los años preescolares. Aumenta las iniciativas de independencia y la culpa resultante por las transgresiones y frustraciones de sus iniciativas. Debe asumir las exigencias de tareas concretas, como el cuidado de un hermanito, los mandados o el comienzo de los estudios. Se desarrolla toda la temática del complejo de edipo. Se identifica con el padre  y desea a la madre. La niña se identifica con la madre y desea al padre. El varón se orienta hacia la actividad y las niñas hacia la receptividad. Es crucial el rol de los padres para incentivar las iniciativas hacia los estudios, los juegos creativos, el desarrollo moral, lingüístico, afectivo, etc. Los mandatos y “límites” paternos son vivenciadas con culpa, lo que requerirá una dosificación equilibrada de los premios y castigos.

 

Fase IV: “La escuela y los grupos de pares”

 

   De los seis a los diez años. Se corresponde con la fase de Latencia en Freud. Es una fase de gran productividad vs sentimientos de inadecuaciòn o inseguridad. Se desarrolla en los estudios, construye su órbita de amigos o grupo de pares, los juegos, etc. Su órbita de influencia se expande hacia la escuela, el grupo de pares, los amigos imaginarios de la TV (o modelos positivos o negativos), pudiendo oponer y sintetizar los diversos contextos en su identidad. Sobre todo, se consagra a la producción. El origen de la laboriosidad de esta fase y la productividad dependen de la superación de los sentimientos de inferioridad y sentimientos de fracasos, que se relaciona con los modelos paternos facilitadores o frustrantes.

 

Fase V: “Reestructuración y concreción de la identidad”.

 

 

  • Pensamiento crítico: en relación al tema, ¿qué opinión crítica puede establecer?. ¿Qué críticas científicas se establecieron al respecto?.
  • Pensamiento creativo: ¿Qué opinión nueva y personal puede establecer sobre el tema.?

 

    Se desarrolla durante la adolescencia. Lo central es la búsqueda de la propia identidad. La crisis vital se da entre la adquisición de un sentido de la propia identidad vs confusión de los roles asumidos. El adolescente lucha contra la dispersión de su identidad, buscando definir lo propio, las fortalezas y debilidades, y  encontrar un lugar y sentido a la propia vida. Debido a las exigencias familiares y sociales (los modelos mediàticos, grupos de pares, compañeros de estudios, etc.), junto a las presiones internas de índole afectiva, esta fase es conflictiva. Hay una reestructuración  global del yo. El adolescente se despega del mundo de los adultos, disminuyendo la confianza básica, buscando apoyo e identidad alternativa en los grupos de pares.

Entonces, el adolescente se toma su tiempo para precisar su identidad y los roles a asumir. Oscila entre conciencia de identidad a dispersión de la identidad, que lo lleva a apatías o incluso al escepticismo extremo. Son nihilistas en el fondo. Por esto, para diferenciarse de los adultos, asumen roles opuestos llamados “identidad negativa” que aparecen como la faceta negativa del adolescente. La “identidad positiva” abarca los roles positivos. Es lo que se ve como oposicionismo marcado. No obstante, busca ser útil, con una ocupación o rol ocupacional. Busca precisar su rol sexual, lo masculino y femenino. Buscan una definición ideológica del mundo, aunque esto depende de las creencias sociales y los temas de actualidad. Sobre todo, la sociedad progresa  gracias a que aparece lo nuevo a través del adolescente. El adolescente se erige en portavoz de lo nuevo y el cambio, sin lo cual, la sociedad se estancaría.

 

Fase VI: “Vínculos, proyectos e intimidad emocional “

 

   Comprende la adultez temprana (de los 18 a 39 años) La crisis a superar es la búsqueda de intimidad vs aislamiento. Son los años universitarios. Se elige la pareja, se valoriza la solidaridad y las amistades. Lo que se busca es el establecimiento de vínculos sólidos en lo laboral y en la intimidad amorosa. Si esto se frustra lleva a sentimientos de soledad y aislamiento. Fundamentalmente, se busca definir la identidad, las posibilidades personales, los medios, el proyecto de vida y la esfera intima.

 

Fase VII: “La familia, los hijos y los logros “.

  

   Se desarrolla durante la adultez media (30 a 60 años aproximadamente). Es la fase de la generatividad vs estancamiento. La generatividad refiere a la creatividad en términos de logros personales, la extensión de la propia identidad en los hijos, gratificación laboral, etc. Las dificultades o estancamientos surgen ante el sentimiento de no haber cumplido los objetivos de vida respecto de la familia y la vida profesional.

 

Fase VIII: “Plenitud, vejez y sentido de finitud de la vida”

 

   La ultima fase es de integración del yo vs desesperación, que abarca la edad adulta tardía (60 años en adelante). Es momento de revisar el pasado, los éxitos y fracasos. Aparecen sentimientos de desesperación o temor a la muerte. Todo esto no impide que sea una fase mas integrativa y gratificante que de temor. Para esto, las diversas instituciones, así como la familia, deben aunar criterios (proyectos, programas, trabajos, jornadas, rol docente de los abuelos, deportes, arte, ciencia, cuidado ambiental, etc.) para facilitar el bienestar de los abuelos.

   Entonces, el desarrollo de la identidad psicosocial es progresiva, pasando por las dificultades para establecer confianza básica (bebe), las dudas acerca de sí  mismo y la dependencia del adulto (niño pequeño), las iniciativas y culpas por consecuencia de las propias acciones (preescolar), la productividad junto a sentimientos de inferioridad (escolar) junto a la búsqueda de la propia identidad (adolescente). Sigue la necesidad de lograr el rol ocupacional, la vida de pareja y los sentimientos de intimidad (adultez temprana). Posteriormente, la consolidación de la vida familiar, la prolongación de la identidad en los hijos (adultez media). Por ultimo, los sentimientos de integración y temor ante la propia finitud, hacia la vejez.

 

Escuela  para Padres

 

Recuerde que:

 

  • En la etapa de “confianza vs. Desconfianza”(0 a 1 y ½ años) debe buscar la confianza del niño en el entorno inmediato.
  • En la etapa de “autonomía vs. Vergüenza y duda”(1 a 3 años) debe lograr la autonomía, seguridad y la  capacidad exploratoria del niño.
  • En la etapa de “iniciativa vs. Culpa”(3 a 6 años) debe incentivar la capacidad para tener iniciativa propia en juegos, tareas, ingenio, inteligencias múltiples, habilidades sociales, etc.
  • En la etapa de “industria vs. Inferioridad”(6 a 12 años) debe incentivar habilidades para pensar, el hacer, los estudios, etc, para evitar  sentimientos de inferioridad.
  •  En la Adolescencia o  etapa de “identidad vs. Confusión de roles” debe realizar múltiples orientaciones sobre diversos roles(proyecto de vida, trabajo, pareja, familia, la moral, prevenciones, etc).

 

 

 

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