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Psicologìa de los valores

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   Psicologìa de los valores

 

  • Problemática inicial: “Los seres humanos experimentamos progresos y retrocesos en materia de valores, de acuerdo con el medio social y cultural. Además, se relaciona con el grado de salud mental de cada uno. A veces, los contravalores materialista (poder, riqueza, consumismo, éxito, subir en la escala social, ganar por sobre todas las cosas, etc.) predominan sobre los valores humanitarios (salud, vida, tolerancia, solidaridad, etc.). ¿Cuál es su opinión al respecto?.”

 

 

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¿Porqué estudiar los valores?. Porque los valores personales y sociales determinan nuestro comportamiento en forma consciente o de manera inconsciente. Los valores son normas internalizadas que rigen nuestra vida. Contienen los deseos conscientes e inconscientes que los padres transmiten a sus hijos respecto de cómo pensar, sentir o actuar. Los valores conscientes se fundan en esos valores inconscientes que recibimos a titulo de superyo o ideal del yo (estilo de vida, destino, que el yo debe asumir). En este “cómo debemos ser” están contenidas los criterios valorativos o juicios de valor (positivos y negativos) respecto de los demás. El yo juzga sus valores en función de este ideal.

La tendencia común es que se hace algo porque se piensa que se “debe” hacer, lo cuál imposibilita el análisis de la situación y de los valores que guían la acción.

 

   Los valores abarcan desde simples preferencias respecto de cómo debe actuar un hombre, una mujer, una familia, etc., hasta principios morales como el “no mentir”, etc. Algunos de los valores típicos son: la confianza, la sinceridad, ser justo, la cooperación, la solidaridad, la paz, la vida, la justicia, el dialogo, la amistad, el altruismo, la tolerancia, la comprensión, saber perdonar, el amor, el respeto, la benevolencia, la humildad, el empeño, etc. Hay valores positivos que salvan al semejante y al diferente, y contravalores o valores negativos que dañan a los demás.

   Son muchos los “mandatos” o valores inconscientes que nos llevan a actuar de una manera u otra. Operan como “fuerzas” silenciosas desde el inconsciente, provocando culpa, frustración y agresividad si no son cumplidas. Es lo que lleva a un hombre a buscar “lo que debe ser una mujer” y no como ella es en particular. Lo mismo en el caso de las mujeres y los hombres. Es lo que lleva a un soldado a obedecer una orden y sin considerar la naturaleza de la situación. Si el soldado se detuviese a pensar que, quienes merecen estar “al frente” son quienes inventan las guerras (funcionarios y políticos), probablemente no dispararía sobre mujeres y niños como suele suceder. ¿ De dónde vienen esos criterios valorativos?. En el inconsciente de cada hombre o mujer, existe un prototipo o modelo ideal de lo que debe ser el otro sexo, y las relaciones humanas.


 La transmisiòn de los valores y contravalores

 

 

   Son transmitidos en la familia, a través de la autoridad de los padres. Los hijos asimilan o se identifican con los deseos de los padres (los dichos, máximas, refranes, normas morales, con el pensamiento respecto de cómo deben valorarse las relaciones humanas, la vida, la paz, etc.). Son prescripciones o sentencias que entran a configurar nuestra forma de ser de manera inconscientes. Los ejemplos paternos son otro vehículo de transmisión de valores. Los valores sociales, por ejemplo, cómo debe ser un chico moderno, una chica actualizada, el noviazgo, la moda, o cómo tratar a los grandes, etc., “entran” gracias a los valores familiares previamente internalizados. Si los adultos son democráticos y respetuosos, pueden consolidar valores positivos. Naturalmente, una familia de clase baja transmite valores diferentes que otra de clase media, entre otros. Un individuo sano transmite valores saludables y otro no muy saludable puede vehiculizar contravalores.


 

 

 

   Podemos decir que cada individuo, familia o institución poseen su propia escala de valores, lo cual depende del grado de consciencia respecto de las necesidades y motivaciones del semejante. Sin embargo, inconscientemente, poseemos una escala de valores, pero que por lo general, sigue los mandatos del “principio del placer” (tendencia a buscar el placer y evitar el dolor o la frustración). Esto lleva a que los valores personales se puedan desviar del “principio de realidad”, que contempla a los demás, la realidad social, lo que significa  capacidad para sustituir la tendencia al placer por algo mas realista. Por esto se deben hacer conscientes las escalas de valores inconscientes. A esto se debe sumar actividades educativas respecto de los  valores y contravalores, junto a la aceptación de contravalores en cada uno, y la posibilidad de consolidar los valores positivos y  sustituir las negativas. Esta sustituciòn debe relacionarse con la posibilidad de sublimar tales tendencias o deseos, porque la sola represión conduce a realimentar y a consolidar contravalores todavía mas negativas.

   De la siguiente lista de valores y contravalores, y considerando los dos principios ya citados, se considera que cada persona jerarquiza su Escala personal de valores según educación, pertenencia de clase, grado de salud mental, entre otros: seguridad, conocimiento, felicidad, rectitud, belleza, armonía, vida, paz, cooperación, solidaridad, igualdad, dignidad, amistad, respeto, poder, libertad, riqueza, éxito, fama, salud, justicia, honor, diálogo, altruismo, etc,. Psico-lògicamente, los valores como la vida, la seguridad, la cooperación, la solidaridad, la justicia, etc, están en primera ubicación. Son los valores fundamentales y humanitarios. Por otra parte, los contravalores se encuentran jerarquizadas en cada individuo y sociedad, como el ejemplo del militar por la guerra o el materialista por los objetos de valor.

   Si se indagan respecto de cómo se jerarquizan estos valores, hallaríamos notables diferencias de un individuo a otro. Para alguno, será una sorpresa saber que sabía de algunos valores pero que nunca puso en practica, porque sufre de una resistencia inconsciente, es decir, inconscientemente desea otro valor o contravalor. Si la personalidad no es armónica, los contravalores tenderán a invadir la propia conducta. Por otra parte, cuando alguien jerarquiza los valores, tiende a percibir de manera “selectiva” y según sus deseos inconscientes. Esto lleva a valorizar y desvalorizar cada valor según coincida con esos valores familiares de referencia. Una vez mas, el acicate para los contravalores es la toma de consciencia, la jerarquizaciòn y utilización de los valores como referencias ideales.


 

 

 

  • Pensamiento crítico: en relación al tema, ¿qué opinión crítica puede establecer?. ¿Qué críticas científicas se establecieron al respecto?.
  • Pensamiento creativo: ¿Qué opinión nueva y personal puede establecer sobre el tema.?

 

   Los seres humanos experimentamos progresos y retrocesos en materia de valores, en consonancia con el medio social y  el grado de salud mental de individuos y grupos sociales. A veces, los contravalores materialista (poder, riqueza, consumismo, éxito económico, subir en la escala social, ganar por sobre todas las cosas, etc.) predominan sobre los valores humanitarios (salud, vida, tolerancia, solidaridad, etc.). Esto se justifica con el mecanismo de racionalización, que consiste en justificar según los propios deseos antes que la realidad compartida.

A veces, los propios contravalores son proyectados sobre el prójimo: “No soy yo, son ellos”. También podemos negar (ignorar) los valores como un simple autoengaño.

   Lo importante es que la construcción de una escala de valores conduce a una toma de consciencia de las propias posibilidades y a decisiones más realistas. El análisis y descripción de los propios valores habituales lleva a la toma de consciencia, así como a la comparación entre los valores sostenidos en forma consciente y lo que se hace realmente.

   Por ultimo, el valor a que apuntamos  en psicología es  al más singular de los valores, que mora como “saber no sabido” en la “Otra escena”, nuestro inconsciente, que determina nuestra manera de pensar, sentir y hacer.

 

 

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